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La mutilación genital femenina

 

La ablación sexual es la mutilación de parte de los genitales externos.

Normalmente es realizada por parte de una mujer mayor con experiencia, que utiliza un vidrio, una cuchilla oxidada o cualquier otro instrumento cortante, sin ninguna medida higiénica o de precaución.

A estas mujeres, se les retribuye con dinero o bienes y tiene un rango social importante dentro de su clan, por lo que es muy difícil que dejen de practicarlo.

 

Existen varios tipos de ablación

•Amputación del prepucio del clítoris, pudiendo extirparse en parte o en su totalidad.
•Una forma más agresiva sería la escisión o mutilación del prepucio total o parcial, del clítoris y los labios menores, conservando los labios mayores.La infibulación es la forma más agresiva y consiste en la extirpación de clítoris y labios mayores y menores.
•Después del acto, hay un cosido de ambos lados de la vulva hasta que queda prácticamente cerrada, dejando únicamente una abertura para la sangre menstrual y la orina.

Motivos

Se practica en nombre de la religión y la cultura, como un “ símbolo de identidad cultural”, sin embargo, no existe ningún versículo del Corán en el que explique esta obligación de agresión física. El problema de la alfabetización es aquí vital. También se habla de la cuestión de género. El clítoris es considerado como un pene pequeño y debe ser eliminado por la supremacía masculina.

En algunas sociedades, se considera que sólo el hombre debe sentir placer sexual. Eliminando el clítoris, se elimina el placer sexual y el riesgo de la promiscuidad femenina, asegurando así que la mujer llega virgen al matrimonio. Las no mutiladas, difícilmente logran casarse. Por otra parte, el órgano sexual femenino se considera feo y sucio, por lo que a las mujeres no mutiladas no se les permite acarrear agua, ni cocinar.

Consecuencias

La pérdida casi total de sensibilidad es la principal consecuencia para las afectadas, con el añadido trauma psicológico.

Hay mujeres que mueren desangradas o por infección en las semanas posteriores a la intervención, ya que se realiza casi siempre de manera rudimentaria, a cargo de curanderas o mujeres mayores, y nunca en centros sanitarios.